| Casa de Oración Restauración y Avivamiento.
Tuesday September 7th 2010

La verdad y el discípulo

espejo_bibliaLa verdad es una gran inspiración de nuestro amado Dios, que movió a los hombres escogidos por El para que plasmaran en su palabra, lo que deseaba que sus hijos conocieran y disfrutaran en esta vida terrenal y la experiencia futura celestial.

Por esta razón ella posee una gran variedad de características; que se combinan para dar mayor consistencia al fundamento que sostiene con gran fuerza nuestras vidas, es así como se compone de autenticidad; porque no hay otra que le pueda imitar, está cargada de certidumbre, porque no hay nada que le pueda reprochar, que posee una completa sinceridad, porque viene de nuestro Padre celestial, es una expresión clara, porque muestra el verdadero camino a seguir y es una verdad real, porque la podemos experimentar.

Al conocer esta joya conceptual sobre la verdad, es importante además indicar que Jesús cuando estuvo viviendo la experiencia terrenal, que su amado Padre le indicó, con el único fin de llevar la salvación a las multitudes, nos enseño en Juan 8:31 y 32 sobre la experiencia que debe vivir un verdadero discípulo con respecto a esta verdad.

Por lo anterior es preciso resaltar la siguiente frase que dice Jesús en este texto “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. El término conocer tiene un sentido profundo en las escrituras, debido a que esta palabra tiene que ver con la intimidad que un esposo tiene con su esposa  y partiendo de esta premisa la verdad que debe ser conocida no solamente llega hasta el punto donde el ser humano escucha la verdad revelada por Dios, sino que trasciende los límites de los sentidos y del mismo intelecto, debido a que mediante la obra redentora del Espíritu Santo el hombre decide aprobarla y aceptarla en su corazón.

Por tal motivo es vital reconocer la semejanza que existe entre este significado y la relación que debe existir entre el discípulo y la palabra de Dios, debido que al igual que entre las parejas es necesario la unidad conyugal y una relación profunda, también es esencial que el discípulo tenga una relación personal con la verdad, siguiendo de esta manera el verdadero y más precioso significado del término conocer, es decir,  dedicando cada instante de nuestra existencia para amarla con todo nuestro ser.

Inmerso a la experiencia de lo que significa conocer para las escrituras, es primordial hablar de la unidad, debido a que es otro elemento fundamental de dicho término, así como lo es para la relación de pareja, ya que esta denota la dependencia absoluta que debe existir entre las dos personas que se aman intensamente, de igual forma como lo vivencia la rama de su tallo; que no se puede separar porque si lo hace su fin será funesto.

Es por esto que si se desea mantener esta unidad entre la pareja deberán cultivarla en cada momento, para generar una amalgama que sea imposible separar, de igual forma esta unidad se debe manifestar en la vida de un discípulo que ame con gran pasión a la verdad y esa unidad se debe manifestar tan estrechamente de tal forma que la verdad le inunde todo su ser, como la sangre a las venas y el oxígeno a los pulmones, es decir, que debe vivir la unidad permanente e íntima con ella.

Esta unidad nos debe llevar a un sentido donde la verdad nos indique el verdadero camino por donde debemos seguirla, pues es como la lumbrera que indica con gran precisión el norte de aquel que busca con ansia orientar su destino y no menos para el discípulo que también desee ansiosamente como cualquier pareja el no separarse de su cónyuge y estar orientado por la visión del perfecto amor que ella irradie en su vida, es decir, que nuestra existencia como verdaderos aprendices sea permanente al lado de esta gran verdad para escudriñarla, estudiarla, memorizarla y vivirla hasta cuando seamos llamados a la presencia celestial, sin desaprovechar cada milésima de vida que el Señor nos permita vivir a su lado.

El llegar a este estado de conocimiento se produce en los discípulos una entremezcla con la verdad tan fuerte que es difícil no creer ciegamente a ella, pues es tal la convicción que nace en nuestro ser que ninguna cosa creada puede poner duda de ella y por el contrario nos conduce hacia el perfecto propósito de nuestra existencia que el Señor ha diseñado para nosotros y como consecuencia es posible depositar toda nuestra existencia en sus manos y volvernos dependientes de esa verdad como lo es la pareja que se ama de verdad y que se creen mutuamente para edificar cada día su existir.

Y después de experimentar tal conocimiento no queda más que nuestro ser quede encadenado a obedecerla, ya que no somos nosotros mismos los que decidimos qué hacer, sino su amor que nos tiene atados a su voluntad y por ende no podemos hacer nada que le disguste y desagrade, porque este amor es tan grande que llegamos al punto de ver nuestra vida sirviendo a sus mandatos que son la inspiración de nuestro amado Padre celestial.

Por tal motivo, solicito a Dios que esta reflexión nos redarguya en lo más profundo de nuestro ser para que seamos conocedores plenos de una verdad innegable y pura; como lo es la palabra de Dios y que diariamente podamos vivenciar lo más profundos deseos que nos indican el verdadero sentido de ser hijos de nuestro amado creador.

Amen

Edgar Rodríguez Toro

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