Alabar al Señor hoy en día aparentemente no es una tarea tan difícil. De hecho las muchas manifestaciones que de ello encontramos en la actualidad, nos dejan claro que quizás a diferencia de unos años atrás hay un poco más de libertad y diversidad para hacerlo. Es fácil encontrar en discotiendas o en librerías, música de diferentes géneros que nos permite frecuentemente sumergirnos en un ambiente de expresiones de reconocimiento – directa o indirectamente – de lo que el Señor ha hecho, hace y hará por nosotros.
La cuestión es que no se debería pensar en qué tipo de música, ministro, adorador, artista o expresión artística a nivel cristiano estaría más acorde con lo que se piensa que es alabar. A decir verdad, todo debería remitirse siempre a la dirección que nos da la Bendita Palabra de Dios, que nos enseña cómo quiere nuestro Señor que en verdad le alabemos y entonces proceder a hacerlo.
Lo que la Biblia nos enseña en el precioso salmo 33: 1-3…
Sal 33:1 Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. 2 Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. 3 Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo.
es precisamente lo que deberíamos tener en cuenta antes de pensar en el tipo de música o expresión artística adecuada para alabarle.
1) Alegrarse: La primera cosa que encontramos es que en el verso 1 se da casi una orden que no está condicionada a un estado de ánimo o emoción de un momento, sino a una actitud que como creyentes debemos asumir no sólo al alabar, sino especialmente al vivir a diario, y esta es precisamente la alegría. El Espíritu Santo usa al salmista – que en este caso es el Rey David – para hacernos entender que así las condiciones no sean las mejores, que por encima de problemas y tribulaciones, que a pesar de que todo no esté saliendo como lo pensábamos, etc…nos alegremos. Pero que esto lo hagamos no por hacerlo en sí, sino alegrarnos en Él. Esto implica que esa actitud debería ser impulsada por las más de 8.000 promesas que encontramos de bendición en la Biblia, por su tierno y profundo amor hacia nosotros, porque pase lo que pase Él en su infinito amor y misericordia nos guiará, nos respaldará, nos consolará, nos perdonará, nos restaurará, nos limpiará, nos levantará, nos responderá, levantará nuestra cabeza y será nuestra gloria. Pero es importante recalcar nuevamente que se trata de una actitud, es decir de asumir no hipócritamente sino por la fe, la posición de alegrarnos en él por encima de lo que sea.
2) Integridad: Todo lo anterior suena excelente y bastante atractivo, pero en este mismo versículo 1 encontramos la primera alusión directa al requisito primordial que hace del acto de alabar, algo verdaderamente hermoso para Dios, este es el requisito de la integridad. Si somos un poco más observadores podemos darnos cuenta que en principio no habla ni de la música, ni de ninguna otra expresión artística. Habla no de algo material sino primordialmente espiritual y personal. Si leemos esta parte de otra manera, aunque con el mismo sentido, podríamos concluir que:
en quienes no son íntegros no es hermosa la alabanza
Y lo que deberíamos preguntarnos antes de alabar es:
• Qué tan íntegro soy cuando le alabo? (no necesariamente con música)
• Cuando voy a la iglesia alabo porque me toca para que no me digan nada o porque en verdad le quiero agradar?
• Sólo exclamo un gloria a Dios porque es el cliché cristiano o porque en verdad quiero que Él se agrade cuando lo hago?.
Pero quizás pensarás “no he sido íntegro”,”le he fallado”, “soy tan imperfecto”, “entonces cómo he de alabarle” etc. y la Biblia nuevamente nos dice que es imposible para nosotros ser íntegros, ser totalmente perfectos, pero que hay solución porque para eso vino Cristo. Hebreos 10:19-22 nos dice
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Y es cuando podremos decirle: Padre, quiero alabarte, pero vengo delante de Ti para que mi alabanza pueda ser hermosa, porque no podrá serlo de otra manera. Ni con música agradable, ni con cantos entrañables…sólo con integridad…será verdaderamente hermosa…como Tú la quieres.
Amén









