Don de llevar a cabo tareas sin importar cuán insignificantes o humildes sean, que benefician a otros, significa también estar al servicio de alguien, ser instrumento para cumplir un propósito.
Servimos cuando ponemos en práctica la palabra de Dios y nuestra vida es puesta al servicio de otros.
Nuestro mayor ejemplo es Jesucristo, quien sirvió de instrumento al Padre aceptando venir a morir en una cruz, para reconciliarnos con el Padre, y darnos vida eterna. “El hijo de hombre no vino para ser servido, si no para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” Mateo 20:28.
Hay diferentes maneras de servir, lo importante es descubrir en que somos buenos y ponerlo en las manos de Dios, para que él los use de la mejor manera.
Amigo(a) le invito a servir a Jesucristo, ya que El es nuestra mayor recompensa. Dios le bendiga y le guarde.
Ángel Soler Rodríguez
Iglesia Filadelfia CORA









