En nuestra condición como humanos es fácil y frecuente quejarnos de nuestras situaciones y creer que somos los más dignos de compasión, porque suponemos que nuestras situaciones son las más complejas que las de cualquier otro ser humano.
Sin embargo nuestro consuelo es Jesús, quien siendo el Hijo amado de Dios se hizo hombre y sufrió todas las crueldades hasta la muerte y muerte de cruz, las cuales no son comparables con las situaciones difíciles o complejas que a diario vivimos.
Por lo anterior, el Maestro nos dice en su palabra que si él siendo el poderoso que está sentado a la diestra de Dios y padeció estando aquí en la tierra, nosotros que somos sus discípulos y que hemos decidido seguirle, debemos imitar su vida en las agonías como seres humanos que vivimos para agradarle; aunque esta decisión produzca dolor, pero mayor debe ser nuestra imagen al imitar la victoria que siempre tuvo sobre cada circunstancia por imposible que esta fuera.
Por tal motivo de Mateo 10:16 al 24 podemos extraer un mensaje; que nos confirma que el ser discípulos tiene como propósito el experimentar tres etapas; que nos ayudan a crecer en su camino:
1. Pruebas:
Al observar las escrituras cuando menciona que el Señor nos ha enviado a este mundo como ovejas en medio de lobos, nos está anticipando y previendo de las dificultades que como discípulos debemos afrontar. Por tal motivo se menciona que seremos perseguidos, aborrecidos, vituperados y demás artimañas que el enemigo quiera inventar contra nosotros.
Por lo tanto, no es de extrañar que cada día estemos asediados por personas o circunstancias que se interponen y nos causan dolor en el camino de la vida y más cuando estamos aprendiendo como discípulos el camino del Maestro; debido a que es más frecuente y más dolorosa la carga porque el enemigo busca cumplir como ladrón su propósito de robar, matar y destruir las ilusiones de los discípulos y entonces viene el desánimo, viene la desesperanza, el querer retroceder, el darse por vencido.
Pero es aquí cuando el Señor nos enseña que debemos pensar y pasar a la segunda etapa:
2. Perseverancia:
Entonces la palabra es más enfática en mencionar que es necesario perseverar, es decir, que nos motiva a persistir en medio de los problemas, nos motiva a continuar en medio de la debilidad, nos motiva a insistir en medio del fracaso y nos motiva a permanecer en medio de la desesperanza; a perdurar sostenido de la mano del invisible para llegar a la meta propuesta por el gran Maestro Jesucristo y ver en nuestras vidas el propósito de formación que El ha diseñado para con cada discípulo.
Adicionalmente, su palabra nos afirma el tiempo que debemos perseverar, ya que nuestra condición de debilidad nos lleva a desfallecer y a desistir del camino que habíamos decidido seguir. Sin embargo El nos reafirma que es indispensable mantenerse hasta el fin de nuestros días, por lo tanto es vital continuar el camino demarcado por el creador; no mirando el problema que nos asecha, ni la debilidad que se apodera de nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestras emociones volviéndonos cautivos del temor.
Por el contrario es aquí cuando debemos pasar a la tercera etapa:
3. Protección:
Es decir, que debemos poner nuestra mirada en aquel que dio su vida por nosotros y nos prometió enviar al Consolador para que esté de nuestra parte y pueda darnos la victoria prometida a los que le buscan y desean como discípulos aprender y crecer para llegar a ser como nuestro amado Maestro Jesucristo.
Es por eso que al examinar su palabra y cuando leemos que “cuando nos entreguen”, es decir, cuando los problemas, las circunstancias estén a la puerta tocando o frente a nosotros no nos debemos preocupar, porque la victoria no es nuestra sino que viene del Espíritu Santo, quien de acuerdo a las sagradas escrituras promete darnos, la palabra apropiada para cada circunstancia y el cómo afrontar las necesidades o problemas o demás situaciones que a nuestro caminar nos lleguen y ser de esta forma verdaderos discípulos que siempre vivamos superando todas las circunstancias y dando parte al Padre Celestial de nuestros éxitos en cada momento de nuestra vida con la ayuda de su Espíritu Santo.
Por tal motivo pido a Dios que quienes estén leyendo este pensamiento puedan ser tocados por el poder de aquel que es capaz de cambiar nuestras vidas y de hacernos verdaderos discípulos que tengamos presente cada etapa y que seamos fortalecidos por el precioso Espíritu Santo cuando las adversidades se hagan presentes y podamos seguir al maestro hasta el final de nuestra existencia.
Amen.
Edgar Rodríguez.









